El mantón de Manila: tradición que se reinventa cada día

El mantón de Manila es mucho más que una prenda tradicional. Es una joya textil que cuenta historias de generaciones, de artesanas y de cultura. Su origen se remonta al comercio entre Oriente y España en el siglo XVI, cuando los bordados de seda llegaban desde Filipinas entonces bajo dominio español hasta el puerto de Sevilla. Con el tiempo, el mantón se convirtió en símbolo de elegancia, feminidad y artesanía, y encontró un lugar especial en la indumentaria valenciana.
Sus bordados minuciosos, los colores vibrantes y las flores que parecen cobrar vida hacen del mantón una pieza que trasciende modas y épocas. Y aunque tradicionalmente lo asociamos con el traje de fallera o con ocasiones especiales, hoy también puede acompañarnos en nuestro día a día.
Del traje a la vida cotidiana
En nuestro taller creemos que las tradiciones no deben quedarse guardadas en un armario. Por eso, damos nueva vida a los mantones antiguos o a fragmentos de ellos, transformándolos en bolsos, monederos, llaveros o pequeños complementos que mantienen viva su esencia.
Porque la moda también puede ser memoria, y la artesanía, una forma de seguir contando nuestra historia.
El mantón de Manila no solo adorna: habla de nuestras raíces y del arte de reinventar lo tradicional.